Controlar tus gastos sin conectar el banco.
Se puede. Lo que cambia es quién ve tus movimientos: nadie más que tú.
Qué estás autorizando cuando conectas el banco
Casi todas las apps de gastos empiezan igual: eliges tu banco y te mandan a una pantalla de acceso. A partir de ahí, un agregador autorizado —un tercero con licencia, no la app— lee tus cuentas y sincroniza tus movimientos.
Funciona. Y entra todo: no eliges qué movimientos se sincronizan y cuáles no. El del súper y el de la clínica viajan juntos.
El intercambio, sin adornos
Conectar el banco te ahorra teclear, y ese mérito es real. A cambio, tus movimientos pasan por un intermediario y tú dejas de mirarlos: la app los ordena sola y te enteras a fin de mes, cuando ya no hay nada que hacer.
No conectarlo cuesta unos segundos por gasto. A cambio te enteras en el momento, que es justo cuando todavía sirve de algo.
Nadie puede decidir eso por ti. Pero conviene saber que es una elección, y no el único camino.
Cómo se apunta un gasto sin dar acceso a nada
- Diciéndoselo. «10 café» por Telegram, y ya está apuntado y clasificado.
- Con la foto del ticket. La lee y saca el importe y el concepto. Esto usa inteligencia artificial, va aparte y te pide permiso antes.
- Con el extracto que descargas tú. Del banco a tu ordenador, y de ahí a Coko. Tú eliges el archivo y ves lo que ha entendido antes de que se guarde nada.
¿Y el histórico de meses anteriores?
El mismo camino: bajas el extracto del banco y se lo pasas. Es la diferencia entre darle una llave y darle una copia de lo que tú has elegido enseñarle.
Privacidad, sin adjetivos
Una app de gastos privada no se demuestra diciéndolo. Se demuestra con lo que no hay:
- No tiene tus claves del banco, ni acceso a ninguna cuenta bancaria, ni siquiera de lectura.
- No sabe cuánto ganas, salvo que se lo cuentes tú.
- Esta web no usa cookies ni te rastrea. Por eso no te ha saltado ningún banner al entrar.
- La app guarda una cookie, la de mantener tu sesión abierta. Eso es todo: no hay analítica que te siga.
- Tus datos no se venden ni se ceden a nadie.
- Lo que procesa la inteligencia artificial no entrena ningún modelo, y la IA es opcional: si no la activas, no se usa.
- Tu contabilidad la puedes abrir, exportar y borrar cuando quieras, sin pedir permiso ni escribir a nadie.
Lo que no es: anónima. Coko sabe con qué cuenta entras, porque hace falta para saber qué contabilidad es la tuya. Quien te prometa anonimato en una app de dinero, o te está vendiendo algo o no lo ha pensado. El detalle completo está en la política de privacidad.
Y tu banco ni se entera de que Coko existe.
Dónde vive
En una app que se instala en el móvil sin pasar por ninguna tienda (mi.cokoapp.com) y en Telegram (@Cokonatsu_bot). Es la misma contabilidad en las dos. Llevar las cuentas es gratis; lo único con tope es la inteligencia artificial.
Si el problema no es el banco sino que lo dejas a las dos semanas: llevar el control de tus gastos sin abandonarlo.