Cinco minutos de orden ahora,
meses de descuadres que te ahorras.
Dan ganas de ponerse a apuntar ya. Mejor no todavía: Coko rinde bastante más si haces antes estos cuatro pasos, en este orden.
Siéntate cinco minutos —papel y lápiz, a ser posible— y decide cómo estructurar tu contabilidad: ¿qué banco o bancos usas? ¿Mueves efectivo y quieres controlarlo? ¿Tienes (o quieres tener) una cuenta de ahorro?
La parte más importante de todas: de unas buenas categorías depende que apuntar gastos sirva de verdad para mejorar tus finanzas. Ajusta cada categoría a tu vida, no a la de otro. Tienes tres formas de montarla:
Se lo cuentas y Coko te la monta. Le escribes en dos frases cómo es tu vida —"en pareja, asalariado, alquiler y coche, una cuenta en el banco y algo de efectivo"— y te propone las cuentas y las categorías, con sus subcategorías, para que las revises antes de nada. Lo que pensaste en el paso 1 es justo lo que tiene que oír: cuanto mejor se lo cuentes, menos tendrás que retocar.
O la montas tú, con "Crear desde cero". Más trabajo, pero sale exactamente como la pensaste en el paso 1.
O partes de una plantilla, para no empezar desde el folio en blanco: te da una base hecha y luego cambias lo que quieras.
La forma más rápida de arrancar: descárgate de tu banco el extracto de los últimos meses (CSV, PDF o Excel) y pásaselo a Coko. Los mete todos de golpe y, en un momento, tienes tu histórico montado sin teclear ni una cifra.
¿Prefieres a mano? Apunta al menos los movimientos gordos que recuerdes —nómina, hipoteca o alquiler, recibos…— para que tu primer resumen mensual ya cuente una historia de verdad.
Con la estructura montada y los movimientos gordos dentro, ahora sí: pon el saldo actual de cada cuenta. A partir de aquí solo queda apuntar cada gasto según llegue.